Prevención
Pie diabético: por qué las revisiones periódicas son tan importantes
La revisión podológica ayuda a detectar zonas de riesgo, cambios de sensibilidad y pequeñas lesiones antes de que evolucionen.

El pie diabético requiere prevención, no solo tratamiento
En personas con diabetes, una pequeña rozadura puede tardar más en curar o pasar desapercibida si existe pérdida de sensibilidad. Por eso la revisión periódica es una parte importante del cuidado, incluso cuando no hay dolor.
El objetivo es detectar zonas de presión, durezas, cambios en la piel, alteraciones de sensibilidad o pequeñas heridas antes de que se compliquen.
Qué se revisa en consulta
Durante una revisión se observa el estado de la piel, las uñas, los espacios entre los dedos y las zonas de apoyo. También se valora si hay callosidades, grietas, deformidades, cambios de temperatura o signos de presión excesiva.
Según el caso, puede ser necesario adaptar el calzado, descargar zonas concretas o pautar controles más frecuentes.
Cuidados diarios en casa
Revisa los pies cada día, lava y seca bien, especialmente entre los dedos, hidrata la piel sin dejar humedad interdigital y evita caminar descalzo. Usa calcetines limpios, sin costuras agresivas, y calzado que no roce.
No uses callicidas ni cortes durezas en casa. En un pie de riesgo, una pequeña lesión puede complicarse.
Cuándo pedir cita sin esperar
Consulta cuanto antes si aparece una herida, una ampolla, enrojecimiento, hinchazón, secreción, cambio de color, dolor nuevo o una zona caliente. También si una uña se clava o una dureza duele al caminar.
La rapidez en la valoración puede marcar la diferencia.
Frecuencia de revisiones
La frecuencia depende del estado vascular, sensibilidad, antecedentes de heridas, deformidades y tipo de calzado. Tu podóloga puede indicarte cada cuánto conviene revisar según tu caso.


